FIN
DE LA IZQUIERDA
Y LA DERECHA
Por
Joaquín Vocos
Miembro
de la Juventud
de Primero la Gente
Hace
unos días, pasando por la Ciudad Universitaria, me llamó la atención
un pasacalle que promocionaba una lista para las elecciones estudiantiles.
Más precisamente, lo que me atrajo fue el logo usado en él: una flecha
desviada hacia la izquierda encerrada en un círculo a modo de señal
de tránsito, en clara alusión a la tendencia ideológica de aquella
lista. Me causó una repentina impresión que por unos segundos me dejó
pensando ¿por qué esa flecha que se dirigía hacia delante desvía su
rumbo? ¿Por qué simplemente no sigue adelante?
Durante
años en nuestro país hemos tenido la discusión acerca de la izquierda
y la derecha, y muy caro nos ha costado. En el mundo, ambas han sido
justificación para restringir libertades y garantías, para violar
derechos humanos, para establecer dictaduras genocidas. ¿No será que
el demonio se viste con varios disfraces? Históricamente una ha denostado
a la otra, sin embargo ambas comparten métodos muy similares a la
hora de gobernar. Los extremos siempre han sido malos.
Me
causa mucha tristeza ver cómo hoy recrudecen las diferencias internas
del pasado en nuestro país; un sabio autor nacional nos enseñaba en
sus versos que si entre hermanos nos peleamos, nos devoran los de
afuera. ¿No será que promover la división entre los argentinos es
muy conveniente para intereses foráneos? “Divide y reinarás” escuché
alguna vez.
Pertenezco
a una generación que siempre vivió en democracia, una generación joven
que está heredando viejos rencores y odios ajenos. No digo que los
jóvenes no debemos mirar atrás, la Historia debe enseñarnos a no cometer
nunca más los errores del pasado, sino que debemos formar una conciencia
de generación que nos una para mirar hacia delante.
Creo
advertir que a este tipo de “reconciliación” hace referencia Elisa
Carrió en su reciente discurso dado en Córdoba,
y que el llamado de García Díaz a mirar hacia delante no significa
olvido, es un llamado a la unión para la construcción de un nuevo
país. Los jóvenes pedimos justicia, no venganza; pedimos mirar el
futuro, no olvidar el pasado.
Que
pelear por asegurar las libertades, el orden y la seguridad no sea
de derechistas; tal vez se arroguen esos valores, pero poco conocen
de ellos. Que luchar por la dignidad de los trabajadores y por las
reivindicaciones sociales no sea de izquierdistas, ya que es lo lógico
y sensato. La democracia no es perfecta pero hasta el día de hoy es
el sistema de gobierno mas evolucionado y el único que permite los
consensos, que todos seamos escuchados. Ninguna ideología que atente
contra el estado de derecho y la Constitución debe seducir nuestras
voluntades.
¡Cómo
me hubiera gustado que aquella flecha no virara hacia ningún costado
y simplemente siguiera adelante! No esperemos los jóvenes a ser la
esperanza del futuro, seamos la esperanza del presente. Demostrémosle
al mundo que es nuestra generación la que unida sacará adelante a
este país. Dejémosles a nuestros hijos el orgullo en el pecho de ser
argentinos.