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Una
visión alternativa
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PROYECTO DE DESARROLLO PLG Durante varias semanas la comisión designada para trabajar sobre el futuro de Primero la Gente, discutió ampliamente respecto de múltiples perspectivas y condicionamientos, desafíos y oportunidades que determinarán el trabajo a seguir del Partido. Transcurridas múltiples reuniones con marcada apertura hacia la reflexión en variadas perspectivas, se abrió a discusión general de todos los miembros en la jornada abierta desarrollada el sábado 15 de noviembre de 2003. Luego, tratando de elaborar una síntesis y entendiendo la pluralidad de visiones, se formularon con mayor precisión algunos análisis globales, para encausar la discusión definitiva. Primero la Gente enfrenta el importante desafío. Ya es un partido político, pero debe encontrar el cauce para ser una herramienta de transformación y llegar al poder. Las siguientes quieren ser un conjunto de ideas a discutir, un aporte al esclarecimiento de los nuevos tiempos y perspectivas que se enfrentan para encontrar el perfil definitivo de nuestro trabajo político de los próximos cuatro años.
Primera parte: Análisis del Escenario Político
Ámbito nacional: Luego del impredecible período de la vida nacional marcado por la caída del gobierno de la Alianza y las elecciones del 27 de abril de 2003, se abre una nueva época política. A decir verdad un nuevo poder político aparece en la escena: la transversalidad pan-justicialista, devenida de la presidencia de Néstor Kichnner. Esta nueva realidad política supone en los hechos el control de la vida política argentina por un partido hegemónico, el Justicialismo, con el advenimiento de amplios sectores tradicionalmente definidos como progresistas y escisiones de múltiples fuerzas políticas no justicialistas que se encolumnan detrás de un liderazgo que por veces parece de sesgo autoritario, pero mayormente carismático y confrontativo, con fuerte imagen mediática recostada sobre la centro izquierda. Por otro lado se da una fuerte atomización de los partidos políticos no vinculados al justicialismo y la desaparición de la UCR como fuerza política de gravitación nacional. La constante apelación a la confrontación y al efectismo mediático de la actual administración, no siempre vinculada a la realidad de sus propios actos de gobierno (ver como ejemplo lo sucedido con la actual intervención nacional del PAMI luego de la campaña mediática que precedió a la designación de González Gaviola) y el acomodamiento de la actividad económica luego de la debacle del fin de la convertibilidad; nos deja la posibilidad de sacar dos conclusiones: La primera, tiene que ver con la economía. El problema de la economía argentina tiene que ver con un fuerte factor político; pues a mayor debilidad del gobierno de turno mayor crisis. El fuerte respaldo popular de la actual administración nacional tiene su correlato en el crecimiento de los índices económicos. La segunda, tiende a la indudable fortaleza política del actual gobierno, que no quiere decir que el mismo no transite hacia un desfiladero que haga naufragar todas las expectativas puestas por la comunidad. Hoy como antes de la crisis de 2001, el estado nacional y los estados provinciales, antes que marcos de garantías institucionales productores de bienes públicos, han venido siendo espacios para la apropiación de dádivas o retribuciones, que contribuyeron a hacer de ésta una sociedad cada vez mas escindida entre débiles y poderosos, entre quienes acceden a la justicia y quienes quedan excluidos de las garantías de los derechos civiles y sociales. Argentina continúa siendo un país "mal unido", en el que la fórmula federalista instaurada en la Constitución Nacional de 1853 se ha desvirtuado y tiende a consolidar una suerte de confederación de "feudos", mas abocados a la tarea de conservar su poder que a la de consensuar fórmulas de cooperación que garanticen la integración y equidad territorial para los habitantes. No vemos que ninguna de las antiguas prácticas políticas que nos dejaron al borde de la desintegración disminuyan, por el contrario, se afianzan con nuevas modalidades y renovados bríos. La Argentina ha ingresado a una nueva etapa de populismo político, que ensombrece su futuro de desarrollo y consolidación de los valores de la cultura democrática. Luego de seis meses de gobierno, ya son pocas las áreas donde no contemos con elementos de análisis respecto de la actual administración. Ya Kichnner ha dejado de sorprendernos, ahora sabemos que podemos esperar de él. Así los próximos cuatro años, a partir del 10 de diciembre de 2003, nos traerá: En el orden internacional, una política errática, cargada de actitudes efectistas dentro de una marco convulsionado en América Latina y el reordenamiento mundial post 11-S. Es grave que la actual administración tenga simpatías marcadas por los gobiernos o grupos de poder que no respetan el ideario democrático en Sudamérica, a saber el Comandante Chávez de Venezuela o los grupos clasitas y secesionistas de los cocaleros bolivianos. En el orden interno, las formas como se descabezó una Corte Suprema de Justicia sumida en el desprestigio de sus miembros y los antecedentes de intromisión en los asuntos de otros poderes que fueron la constante del actual Presidente en tiempos que ocupara la gobernación de la Provincia de Santa Cruz; nos alertan de la alta posibilidad de manifestaciones contrarias al respeto de las instituciones democráticas para los próximos años. Si se suma el hecho de una mayoría legislativa sin precedentes en las últimas décadas y la constante intervención nacional en las elecciones provinciales, convierten en sombrío el panorama. También advertimos en los últimos meses, una sórdida puja dentro del poder interno del partido hegemónico entre la transversalidad pan-justicialista y los antiguos caudillos peronistas, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, liderados por Eduardo Duhalde. Este último tema, puede que haga eclosión en una fuerte interna dentro de los próximos dos años. Es muy preocupante el tratamiento que el gobierno hace del fenómeno "Piquetero", fomentando la constitución de bandas armadas – en el sentido impropio del término- para la protesta social de grupos marginales que reciben fuertes y millonarios subsidios por el llamado Plan Jefes y Jefas de Familia. Es verdaderamente grave la posición de la actual administración al impedir la actuación de la ley frente a estos grupos de presión radicalizada. Este tema es central y traerá graves conflictos en el desarrollo social y político de los próximos años. Pero a su vez, la Argentina ya no es el gran país de la clase media con buenos niveles de educación. Debemos reconocer que enormes porciones de la sociedad se encuentran bajo una creciente pobreza estructural generada en los últimos veinticinco años, pero que hoy cobra un nivel alarmante. Gran parte de la sociedad está virtualmente fuera del sistema y lo peor es que no se advierten verdaderas políticas de integración social, que superen el mero asistencialismo estatal, que garantice la integración en la Argentina de las próximas décadas. También, la acuciante falta de seguridad ciudadana, es un reclamo constante de todos los sectores de la sociedad. Por último, advertimos un insipiente proceso de reprivatización y reconcesión de servicios públicos, como el del servicio de correos o peajes, que debe ser observado detenidamente, para evitar el manejo político de los mismos. Entiendo que el gobierno de Néstor Kirchnner tiene a futuro puntos muy discutibles y hasta ahora poco claros. Es tiempo que Primero la Gente haga oír su voz esclarecedora ante los argentinos.
Nivel Provincial: La Provincia es sin dudas el nivel de acción política que presenta mayores posibilidades de acción, crecimiento y desarrollo para Primero la Gente. El escenario se plantea hacia cuatro años con una variadas expectativas. El cuestionamiento al liderazgo del gobernador De la Sota por buena parte de los sectores peronistas ahora enmarcados en la trasnversalidad pan-justicialista del Partido Nuevo liderado por Luis Juez y la puja de poder en los sectores internos del partido gobernante por la sucesión, que hoy estaría liderada por la persona del actual Vice Gobernador por un lado y el creciente peso en la estructura oficial peronista que representan dirigentes del interior provincial encabezados especialmente por Eduardo Acastello, bajo el paraguas protector del senador nacional Urquía; marcarán la vida política de la provincia de los próximos años. No debemos perder de vista a otro actor local, pero que hoy perdió su papel estelar, la UCR que enfrenta una dura interna en los primeros meses del año 2004; donde deberán aparecer los nuevos liderazgos que permitan retener a la gran militancia que otrora engrosara sus filas. El ámbito legislativo será caja de resonancia de la lucha por el poder en Córdoba. Causa expectativa el comportamiento interno del bloque del Partido Nuevo, en razón de su falta de experiencia política y su origen heterogéneo. Es altamente probable contradicciones en su seno y escisiones que dejen mal parado a Luis Juez en el ámbito provincial. Un fenómeno parecido ocurra con el bloque UCR en razón de las internas. Con mayor cohesión, el bloque PJ puede sufrir algún remezón hacia finales del año 2006, cuando se perfile el nuevo liderazgo partidario provincial que suceda a De la Sota. Dos actores políticos de importancia que no tienen trabajo provincial, deben ser seguidos por su influencia en la política de los próximos años: el intendente Luis Juez, y el Senador Nacional Urquía. Hoy se descarta un llamado a reforma de la carta magna provincial para el año 2004; pero es muy factible que antes de la finalización del mandato del actual gobernador esa sea una realidad. Primero la Gente está llamado a "tallar" con fuerza en esa posible reforma. El diseño del poder judicial y el ministerio público fiscal, serán los seguros temas de reforma. Los temas sobre seguridad ciudadana y salud pública, serán de alta consideración durante estos años. La transversalidad cordobesa, hará perder fuerza a las agrupaciones tradicionales de izquierda. Por el lado del centro derecha, seguirá ocupado por el PJ oficial, pero con ausencia de partidos de ese arco ideológico. Es probable una creciente fuerza de las ideas de centro derecha hacia la segunda mitad del gobierno de Kirchnner. Si De la Sota, logra ser alternativa presidenciable en esa época, se recostará sobre el arco de centro derecha. Si no logra colocarse como figura de recambio presidencial, ese espectro será la gran alternativa para la provincia. No es probable que Juez se posicione siempre en la transversalidad, pues si el actual presidente pierde fuerza de convocatoria, puede girar hacia el centro derecha. Es tan rico y variado el panorama provincial de los próximos cuatro años, que se muestra como un campo muy fértil para el trabajo de Primero la Gente. Especialmente en el interior provincial, pues el reacomodamiento de la UCD y UCR, hará mas permeable la inserción de nuevos partidos, especialmente en los departamentos con fuerte impronta de las producciones agropecuarias y sus servicios. Los temas de regionalización del área central de la república y la reformulación del nuevo marco fiscal federal, son ámbitos de gran importancia para la investigación, trabajo y proyección políticos de los próximos años. En este ámbito, es necesario acentuar desde el partido una visión fuerte, exponiendo un perfil alternativo, moderno y transformador.
Espectro Municipal En la ciudad de Córdoba, Juez es el actor excluyente. Tendrá sus seis primeros meses muy complicados; pero al final de su primer año de gobierno, se verá beneficiado por los fondos provenientes del estado nacional para zonas metropolitanas. El capital político que goza el nuevo intendente es tan amplio, que no se esperan cuestionamientos a su gestión, ni en el caso de no acertar con las primeras medidas de gobierno. Será un gobierno tal vez opaco, pero con gran aceptación pública. Existen mas probabilidades de su reelección en el cargo de intendente, que una buena campaña para aspirar a la gobernación en el 2007. Es desaconsejable un perfil crítico a la gestión del nuevo intendente. Es mejor ignorar su gestión no involucrándose nuestro partido en temas de gestión vecinal. Hay mucho por perder y nada para ganar. La fuerte presencia de ediles juecistas, la escasa presencia de oposición y la alta probabilidad de alineaciones justicialistas a las políticas del partido Nuevo en la ciudad; preanuncia un Concejo Deliberante que acompañe mansamente en su gestión al poder ejecutivo municipal.
Segunda Parte: Los Valores que aspira la Gente
Los valores del Partido Primero la Gente Somos ciudadanos de Córdoba. Toda una definición y un punto de partida que nos identifica. Y en oportunidad de la fundación del partido, ratificamos la voluntad de fundar un nuevo movimiento cívico que sea capaz de representar a todos los que queremos un cambio. Muchos de nosotros tenemos opiniones diferentes frente a temas coyunturales. Pero compartimos una misma visión sobre los problemas de fondo que afectan a Argentina y los valores que necesitamos encarnar -en el gobierno y en cada uno de nosotros- para garantizar el desarrollo y la Justicia. Así: Creemos en Argentina una nación soberana capaz de integrar a todos los argentinos en un destino común. Creemos en el Bien Común como fin de la política y del Estado. Rechazamos los intereses corporativos enquistados en el poder. Creemos en la democracia representativa y rechazamos la "partidocracia" encubierta por leyes y normas constitucionales. Creemos en una verdadera división de poderes con una Justicia independiente. Creemos en los principios republicanos. Creemos en el federalismo y rechazamos cualquier proyecto que avasalle la autonomía de las provincias. Creemos en la regionalización del país. Creemos que el poder es de la comunidad y que las decisiones deben permanecer lo más cerca de los ciudadanos que sea posible. Creemos en la importancia de un Estado Eficaz, que garantice la seguridad, la educación, la salud, la Justicia y que sea capaz de hacer cumplir la ley. El Estado no debe resignar sus funciones básicas, ni interferir en la libre iniciativa de cada persona y de la comunidad, en el marco de la ley. Creemos en una administración eficiente del Estado con equilibrio fiscal como presupuesto indispensable para asegurar la justicia social. Creemos en la descentralización del poder hacia los municipios. Creemos que los gobernantes deben estar al servicio de la comunidad y sostener con sus actos públicos y privados una actitud ejemplar de honestidad y de austeridad. Creemos que los gobernantes deben ser elegidos por elección directa o -en su caso- por concurso público. Rechazamos las listas sábanas y el acomodo político. Creemos en un cambio cultural hacia un modelo de respeto de las normas legales y morales. Con premios y castigos que sean cumplidos por todos. Creemos en la integración regional y continental como futuro promisorio, respetando la idiosincrasia común de los países latinoamericanos. Creemos en los derechos humanos y rechazamos cualquier ley o iniciativa del Estado que suponga una violación de los mismos. Creemos en el respeto a la diversidad como principio rector de nuestra comunidad. Creemos que cada persona debe ser artífice de su propio destino. Creemos que la familia, debe ser respetada y fortalecida, como eje de todas las políticas sociales. Creemos en la Sociedad Civil y en una comunidad que sea protagonista a través de sus propias instituciones. Creemos en la Justicia, y eso no será una realidad mientras haya argentinos sin trabajo y sin acceso a una verdadera igualdad de oportunidades. Creemos en la solidaridad como motor del bien común y en el deber que tiene el Estado de alentar vínculos solidarios de carácter voluntario entre los miembros de la comunidad. Creemos en la educación como verdadero motor de la justicia y del desarrollo social. Creemos en la necesidad de garantizar la escuela pública y gratuita. Creemos en el hombre como ser único y trascendente, principio y fin de toda estructura política, social y económica, desde su concepción y hasta su muerte. Convencidos de que son éstas, verdaderas condiciones para el desarrollo de Argentina; Indignados ante la falta de perspectiva y de grandeza de una clase dirigente que desde hace 20 años viene destruyendo el país, Decepcionados con las estructuras políticas tradicionales por su falta de compromiso con el cambio que se requiere; Decididos a comprometernos y a no esperar que sean otros los que decidan sobre nuestro futuro, Fundamos con estos principios el movimiento "Primero la gente" en julio del año dos mil dos. Una sola frase para resumir el gobierno y el país por el que vamos a trabajar. Estos valores que nacieron junto al Partido, siguen y continúan vivos. Hoy al esclarecernos respecto de otros temas que la sociedad y la política argentina nos urgen, no partimos de cero. Estas creencias nos dan sustento para crecer y también para renovarnos desde una base firme. No se descartan nunca. Es parte del acervo común que nos nutre y nos fortalece. Inspiran nuestro norte y da fuerza ética a todas nuestra propuestas. Tampoco se discuten, pues su modificación cambia esencialmente la naturaleza de Primero la Gente.-
Los valores de la Constitución La Constitución de la Nación Argentina, fue la culminación de un largo camino de desencuentro y lucha fraticida. Fue el primer paso para garantizar nuestros derechos individuales y el progreso de la Nación. Durante muchas décadas la Argentina creció y se desarrolló admirablemente teniendo como base sus postulados. Nuestros abuelos inmigrantes se inspiraron en ella para trabajar de sol a sol, solo pensando en el porvenir de sus nietos. Cada vez que perdimos el rumbo, habíamos dejado detrás el cumplimiento de nuestra carta magna. Pero no sólo cuando nuestras instituciones políticas no se ajustaban a su texto o no se respetaron las garantías mínimas de toda persona que ella prescribe. Nos alejamos del desarrollo y del bien común cuando nos apartamos de su ideario, no tanto de su texto. En sí misma la constitución lleva implícita una idea de nación, que no ha sido cambiada ni por las reformas trascendentes del último siglo. Cuando por motivaciones políticas se la reformó en 1949 y se incorporaron a su texto importantes contenidos sociales, junto con artículos que hacían posible la continuidad de un esquema de poder, no se pudo transformar el sello de nacimiento que da origen a lo mas profundo del ser argentino. Cuando por otros no menos políticos motivos se sucedieron nuevas reformas, ese sello continuó inalterable. Ese sello único está marcado en su Preámbulo. Muchos pueden criticarlo como fruto de una idea liberal de estado y sociedad. Pero no es menos cierto que se interrelaciona con todos los derechos sociales y la fuerte visión comunitaria que modernamente ganó nuestra Constitución. Por tal motivo, no debemos dejar de lado sus fuertes creencias ideológicas en el accionar político. Los actores políticos y sociales suelen ver su texto como un rosario de derechos. Pero el político debe ver en ellas un ideario a seguir. Nosotros somos políticos y no debemos dejar de guiarnos por nuestra Constitución. Es fruto del realismo político y de la oportunidad que generan las grandes crisis. Haciendo un ejercicio de abstracción, podemos advertir que las creencias fundamentales de Primero la Gente, guardan una estrecha unión conceptual con el ideario de nuestra carta fundamental. Toda vez que la Argentina ha perdido el rumbo, la Constitución marca el norte de la reconstrucción. Sin ir mas lejos, cuando se perdieron las instituciones democráticas y el respeto a los derechos fundamentales del hombre, sus postulados y valores encauzaron a nuestra patria. Cuando el desgobierno amenazó con fracturarnos, sólo el respeto a sus instituciones, mas allá de los hombres que ocasionalmente las representaran, nos libraron de la disolución nacional. En el Preámbulo de nuestra Constitución, encontramos esa guía. Pero a no confundirnos. Algún político se ufanó en proclamar que con ella se "come, se educa y se cura". Ya todos conocemos los resultados. La Constitución es una guía para el buen estadista, un norte que no puede prescindir del buen gobernante.
La Banderas de siempre: Nuestro Preámbulo indica: "Nos los representantes de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino; invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia; ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución, para la Nación Argentina." Si analizamos cuidadosamente su texto, podemos rescatar algunos valores que resumen con mucha fuerza su ideario, subsumiendo al resto sin dejar de quitarle fuerza. Esos valores con fuerza propia son: el afianzar la Justicia, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad.- En esos tres valores, se pueden aglutinar el contenido ideológico de nuestra nación. Son los pilares fundamentales. Si haciendo una abstracción, podemos lograr identificar la totalidad de las creencias fundamentales de Primero la Gente con cada una de estos tres pilares del Preámbulo. Así, afianzando la justicia logramos una verdadera división de poderes, rechazamos las listas sábanas, el nepotismo y el favoritismo político. También garantizamos que los gobernantes sean honestos con actos públicos y privados ejemplares. Afianzamos la equidad y la igualdad de oportunidades en una sociedad justa sin privilegios, donde una misma ley alcance a todos. Promoviendo el bienestar general, creemos en el bien común como fin de la política y rechazamos los intereses corporativos. Afirmamos la descentralización del estado, que siendo eficaz, garantice la educación y la salud con una administración con equilibrio fiscal, presupuesto indispensable para asegurar así la justicia social. Anima a la familia, núcleo básico de la sociedad y eje central de las políticas sociales, afirma la educación y la promoción humana. Asegurando los beneficios de la libertad, afirmamos una Argentina como Nación, con una integración regional y continental equilibrada, respetando la idiosincrasia propia de nuestro país, al hombre como ser único y trascendente, principio y fin de todo estructura política, social y económica. Aseguramos los derechos humanos de las personas. En partes iguales, cada uno de estos tres valores de nuestra Constitución, asume cada una de nuestras creencias fundamentales como partido. Nuestro ideario político está profundamente consustanciado con el sentido común y aspiración de nuestra Constitución.-
Los valores de los Argentinos En presente punto extracto gran parte de un trabajo titulado "Los valores de los Argentinos, en su laberinto"de Pedro B. Rey publicado en el diario La Nación en noviembre de 2003; que por su actualidad, claridad e importancia son vertidos casi en su integridad.-
Hay allí, en ese párrafo, -indica Rey- una puja entre valores individuales y comunes, una tensión entre objetividad y subjetividad, que todavía hoy parece actuar contradictoriamente sobre el laberinto de la realidad argentina. Con su inevitable aura de nobleza, la palabra "valor" -junto a su plural "valores" y con la "pérdida de valores"- vuelve una y otra vez en estos comienzos de siglo sacudidos por la crisis. Aparece en los discursos políticos, en boca de actores sociales, en la televisión o la charla de café. Se recurre a ella como una panacea, aunque el vocablo por momentos parezca un molde en cuyo interior el contenido no siempre es claro. Se habla de valores en general, pero también de valores setentistas, de valores tradicionales, de valores patrios o educativos, de valores solidarios o amistosos, de disvalores televisivos. Pero, ¿de qué valores hablamos cuando los invocamos? Se pregunta Rey. Una encuesta realizada por Graciela Römer & Asociados, relevada recientemente, examina los modos de valoración actual de los argentinos y muestra no sólo las inclinaciones de la sociedad, sino también sus paradojas y contradicciones. Según el estudio, en la actualidad, a casi dos años de la crisis de diciembre de 2001, los valores que los argentinos rescatan como necesarios para mejorar el país son en primer lugar la honestidad (56 por ciento de la suma de menciones), mayor educación (34 por ciento), el patriotismo o sentido nacional (21 por ciento), el esfuerzo, trabajo y sacrificio (21 por ciento), la capacidad de conducción y liderazgo (19 por ciento) y la solidaridad (15 por ciento). Sin embargo, leyendo con más atención, puede descubrirse que los "valores" que suelen ocupar las primeras posiciones en los países desarrollados están ubicados en los últimos asientos de la fila: el respeto por las normas jurídicas, sociales y morales alcanza apenas el 14 por ciento, el sentido de la responsabilidad araña el 7 por ciento y aún menos el espíritu emprendedor (2 por ciento) y la tolerancia (4 por ciento). Pedro Rey señala que el español Carmelo Angulo Barturen, representante del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) y uno de los impulsores del Diálogo Argentino, considera que los valores esenciales universales son "la defensa de la paz y los derechos humanos, la promoción de las libertades y la democracia y la lucha contra la pobreza". A la luz de su experiencia en el Diálogo Argentino asegura que, contra lo que podría creerse, "pese a la tremenda crisis, algunos valores no sólo se mantuvieron sino que se potenciaron. Básicamente el apego a la democracia como único sistema posible de gobierno y la solidaridad, que emergió de un capital social de construir, pese a la pérdida de confianza en las instituciones, fuertes lazos de colaboración entre actores sociales de base." Pero en el Informe para el desarrollo humano de 1998, dedicado a los valores, un trabajo realizado por una comisión del Senado con la colaboración del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD), los valores de bien público contrastaban con la acendrada tendencia a priorizar valores más personales y subjetivos, en particular el valor que se le da a la familia, a la amistad o a las relaciones interpersonales. Para el filósofo y ensayista Santiago Kovadloff –continúa Rey-, la crisis fue ante todo resultado de la profunda involución que afecta a la sociedad Argentina desde mediados del siglo XX. ¿Qué valores se perdieron en ese más de medio siglo? En su opinión, los valores del bien común, aquellos que dan forma y sentido a una comunidad. Y lo que más le preocupa, lo que considera el gran dilema, es el cúmulo de efectos que la ausencia de ley produce sobre ellos. "Los valores de la supervivencia -afirma- han desplazado a los valores del desarrollo. Durar y perdurar parecen hoy exigencias más preeminentes que crecer y progresar. El consumidor y el consumido ocuparían hoy el vacío social dejado por la figura del ciudadano. Ambos son espectros del ciudadano. Representan lo que sigue a su agonía. El ciudadano se volatiliza con la ley del bien común que se extingue. La ley del bien común debería ser el valor superlativo del Estado. Por eso, con su extinción, desaparece también el sentido del Estado." El bien común, según afirma rey que entiende Kovadloff, se extiende como ideal y por lo tanto como valor canónico de la comunidad organizada. "Por eso estamos ante los riesgos éticos que comporta la desaparición o el retroceso de un ideal decisivo para la construcción de la nación." Para Kovadloff, el vacío dejado por el ciudadano hace que los valores personales primen todavía más sobre los objetivos. "Se diría que hoy ya no nos amenaza la disolución por la vía preponderante de la masificación -reconoce-, sino del extremo individualismo, del hedonismo a ultranza. Todo pareciera haberse convertido en una cuestión ferozmente subjetiva: la ley, la educación, la cultura; en suma, los valores en su totalidad. Todo se muestra sometido al imperativo de la voluntad subjetiva. Un buen ejemplo, tal vez el más dramático, es lo que ocurrió con la Constitución Nacional, que fue alterada para que se adaptase al deseo personal de poder." Kovadloff, ve que todavía no se ha producido el giro que permita que ese deseo que reflejarían las encuestas cuaje de manera efectiva. "Ser lo que queremos -en su opinión-, fuera del ámbito que determina el imperativo del ser lo que debemos, equivale a optar por un solipsimo radical: ser a costa de todo se parece a no querer ser nadie. Fuera de la ley del concepto del bien común, este sujeto que le vuelve la espalda a sus deberes para reivindicar exacerbadamente sus derechos ya no tiene perfil cívico. El espectro del civismo se encamina así hacia reivindicaciones enajenadas porque el derecho, sin la conciencia del deber, no alienta la solidez de la vida comunitaria. En otras palabras, la ausencia de valores compartidos conduce a la lucha por la hegemonía implacable de valores segmentados: los de cada grupo, los de cada corporación, los de cada individuo" Hasta aquí el trabajo de Pedro B. Rey.-
Entiendo que esta última sentencia de Kovadloff, cuyo subrayado final me pertenece, es tan grave como cierta. No hay valores compartidos hoy entre los argentinos y es una realidad que existe una lucha por la primacía de valores de grupos sociales. Hay una fragmentación social acentuada: sectores marginados que crecen vertiginosamente con una cultura propia. Esta cultura desdeña los valores del trabajo y del progreso social, se vuelve peligrosamente demandante y combativa, admite la falte de respeto a la ley como permitida por el sistema y valiosa. Paulatinamente los sectores marginados adquieren conformidad de "clase" y se crea una brecha social insalvable. Por otro lado, los sectores medio y altos de la población, se refugian en valores individuales, aunque disfrazados con una tenue preocupación comunitaria. En esos sectores, la preocupación social ya no es una cuestión de importancia, como sí lo fue durante los últimos años de la década pasada. Así las cosas, y frente a un sombrío panorama, entiendo que no existe una consolidada y determinante conformación valórica en los argentinos medios. Es necesario entonces rescatar aquellos valores que los identificó en otras épocas, que orientados hacia la consecución del bien común, no ignoren el fuerte individualismo reinante. Sólo de esta forma se puede trabajar para acceder a representar y dirigir al sector determinante de nuestro país.
Las banderas de Primero la Gente ¿Pueden las banderas y creencias de Primero la Gente, recalar profundamente en el sentir medio del argentino?. Entiendo que sí, pero con algunas particularidades. En una sociedad fragmentada, como considero lo es hoy la Argentina, solo podemos aspirar a representar a una parte de los valores de la población. Sólo los sectores medios y altos con buena educación y que compartan valores de trascendencia éticos o religiosos, en los sectores urbanos. En las zonas del interior de la provincia, especialmente los de las zonas agrícola-ganaderas, los valores de Primero la Gente pueden tener una mayor penetración en la población; esto a consecuencia que son comunidades donde se viven con mayor firmeza los valores comunitarios y el respeto a la ley. Pero entender que se representa a un espectro de la población, no significa dejar de tener como objetivo de vital importancia nuestra ocupación por las grandes masas de excluidos sociales que los últimos años no se ven contenidos por una Argentina llamada a crecer. Para ellos deben ser especialmente diseñadas las políticas, con seriedad y continuidad, que no sólo contemplen paliativos, sino verdaderas incorporaciones de los amplios sectores excluidos a una sociedad con iguales condiciones de accesos al desarrollo. Sólo así se puede promover al bien común. Un proyecto político que solo se ve desde la avenida General Paz en la Capital Federal, es tan miope como los muchos que se ven sólo desde la denominada clase media. Para una Argentina ciertamente desintegrada se requiere un proyecto político verdaderamente integrador, que sepa claramente desde que cosmovisión parte su aporte, si lo es desde valores con amplio consenso social, pero con un objetivo integral. Hoy afianzar la justicia y la seguridad; promover el bien común y garantizar la libertad; como en los primeros días de nuestra organización nacional, debe ser nuestro norte en la acción política; quedando de la siguiente manera conceptualmente definidas:
Estas deben ser hoy las banderas, estos los valores, esta nuestra lucha. Pero este rumbo, es sólo una aspiración sin sentido, al no darle contenido político. Estas banderas deben flamear con una fuerza que los propague y les infle de potencia transformadora. Esa fuerza deberá estar en sintonía con la realidad y el tiempo presente. ¿Cuáles serían hoy esas fuerzas movilizadoras ancladas en la realidad?
Tercera Parte: La Acción Política
Nuestros objetivos Todo partido político tiene su razón de ser en la búsqueda del poder para lograr la transformación social. Primero la Gente debe aspirar a llegar al poder. * El momento clave se dará en el año 2007, cuando se renueve la legislatura provincial. Primero la Gente debe contar para ese tiempo con una representación legislativa. Si se convocara previamente a una reforma constitucional provincial, el partido deberá extremar su lucha para tener una participación decisiva en esa convención. * Durante la próxima elección de renovación del parlamento nacional en el 2005, debemos convocar a los mejores y más reconocidos exponentes de la sociedad cordobesa para integrar las listas, con un claro y definido perfil ideológico, habiendo tomado intervención en grupos o sectores de interés de la vida nacional. * Consolidar el desarrollo de los postulados ideológicos de Primero la Gente, formulados desde su fundación y analizados en este documento previamente, acentuando su tratamiento es temas específicos. * Afirmar una estructura estable en el trabajo político y desarrollar ámbitos u organizaciones paralelas de trabajo en investigación y formación de políticas (Ejemplo: Civilitas) junto con organizaciones propias, paralelas al partido, de trabajo en asistencia y promoción social. * Incorporar nuevos dirigentes que nutran en esta etapa al partido, con verdadera decisión de comprometerse con el trabajo político, que representen en la sociedad los profundos valores y creencias por los que luchamos. * Trabajar en pequeños equipos con un liderazgo piramidal, alentando su conformación por temas de acción y trabajo territorial.
Solos o Aliados Primeramente nuestro partido debe tratar de conformar una mística propia. Impregnar de sus valores las mas diversos sectores de participación social. Debe ser un aguijón constante en todo foro o espacio de poder de la sociedad. Pero es sabido que la actual conformación política argentina no brinda espacio para el acceso de un partido con fuerte carga de valores. No hay que descartar, pues la alternativa de sumarse a otras fuerzas en el momento y circunstancias adecuados. Para eso debemos tener conformada desde ya una red de vínculos y alianzas con las mas diversas fuerzas políticas y sociales, manteniendo un rol protagónico y estratégico dentro de ellas.
Conclusión: * Primero la Gente, debe presentarse como partido provincial con vocación de poder y asegurada capacidad de renovación política; con un afinado norte programático en el nivel nacional, pero sin descuidar el ámbito municipal que le es propio. Su gran desafío es el año 2007 en la Provincia y su construcción previa en la alternativa de convocatorias a reformas constitucionales. La eventual participación en las elecciones de renovación legislativa nacional del 2005, debe estar supeditada a la conformación de alguna eventual alianza con marcada afinidad ideológica con nuestros principios y en la medida que sea parte de algún fuerte posicionamiento de nivel nacional. * Afianzamiento de sus banderas en todos los campos: la seguridad; la concreción de verdaderas estrategias sociales de integración, para enfrentar la disgregación social con políticas activas y desarrollo sostenido como clave para promover el bien común y acentuar el control de los funcionarios y la cosa pública para asegurar la libertad.
"Argentinos, a las cosas..." sentencia el filósofo. Un largo camino comenzó con el primer paso. ¡Ahora, demos el segundo!...
Mauro Alejandro Calzolari |
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