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Propuestas
para
el día después
Cuando
se vaya Kamerath, va a quedar una municipalidad fundida y una ciudad
con todos sus problemas básicos pendientes de solución.
El intendente debería renunciar inmediatamente o ser destituido.
Pero ¿y el que venga? ¿Qué propuestas tendrá? ¿Cuál
será su plan? Porque Córdoba no tiene margen para otro
gobierno improvisado.
Proponemos
pensar el día después de Kamerath.
Y establecer definiciones claras, al menos, en torno a las 5 grandes
prioridades de la gente de Córdoba.
¿Qué queremos los cordobeses?
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1. Que la ciudad funcione.
La
prioridad es garantizar los servicios básicos, fundamentalmente
transporte. Los pasajeros sólo pedimos un ómnibus en
condiciones, que pare a horario, sin que suba el boleto por "semejante
solicitud". Eso es en un todo compatible con un sistema rentable,
sin necesidad de que la gestión sea asumida por el municipio
(lo que supone un terrible foco de corrupción). Para ello,
no hace falta planes fantasiosos, sino decisión: hay que producir
un corte y terminar con la mafia montada en torno al transporte (lo
mismo con taxis y remises). En cuanto a los demás servicios,
será necesario redefinir uno por uno los procesos de concesión
y de tercerización, en un marco de transparencia.
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2. Que haya trabajo.
El
próximo intendente de Córdoba -si tiene visión
y coraje- puede convertirse en el líder de la reactivación
económica de la ciudad. En un promotor de empleo genuino. Propongo
trabajar en torno a tres pilares:
- Convirtamos
a la ciudad en un polo turístico,
similar a lo que han hecho otras regiones del mundo. Para ello no
hace falta grandes obras de infraestructura sino -fundamentalmente-
gestión, coordinación entre los diversos sectores
y capacitación. Desarrollemos grandes eventos populares bien
organizados en torno a fechas paradigmáticas como Semana
Santa, vacaciones de Julio, Semana del Estudiante, Navidad, etc.
Que se vuelvan característicos de la ciudad. Y que puedan
ser promocionados a nivel internacional. Sevilla o Río de
Janeiro lo hicieron. ¿Por qué no nosotros? Córdoba
puede ser el centro estratégico del turismo de la región,
si hay un compromiso de todos los sectores: gobierno, universidades,
empresas, ong, instituciones de la comunidad.
- En
los alrededores de la ciudad generemos un
foco de empresas renovadas, sobre todo en aquello que tenemos
más ventajas comparativas: el sector agro-alimentario y agro-industrial,
con capacidad de exportación. El gobierno municipal puede
desarrollar la marca "hecho en Córdoba", como paraguas para
insertar nuestros productos en el mundo, con normas de calidad internacionales.
Llegó la hora de pensar en un vínculo económico
directo de Córdoba con los grandes mercados, sin pasar por
Buenos Aires. Pero -para ello- la ciudad debe garantizar las condiciones
que necesitan las pequeñas y medianas empresas locales para
crecer y la atracción de capitales extranjeros dispuestos
a invertir.
- Definamos
áreas estratégicas de la ciudad donde será
alentada fuertemente la construcción de emprendimientos inmobiliarios,
con beneficios impositivos y apoyo de recursos humanos desde la
Municipalidad. La ciudad -en este sentido- no puede seguir extendiéndose
sin planificación. Necesita densificarse cuidando la calidad
de vida y optimizar recursos.

3. Que haya más seguridad.
¿Podemos
esperar los vecinos de la ciudad que se termine de sanear y de ordenar
la policía de la Provincia para tener seguridad? No. Estructuremos
una fuerza de seguridad especial -de orbita municipal- que haga cumplir
las normas, trabaje en la prevención del delito de robo y hurto
y ejerza un control preventivo de la delincuencia juvenil. Llegó
la hora de que se cumpla en toda la ciudad la regla "el que las hace,
las paga", para producir un cambio cultural de fondo. Hay que terminar
con la impunidad.

4. Que disminuya la pobreza.
¿Cómo
combatir la exclusión social, sin mezclar política con
clientelismo? Concentremos todos los recursos y las políticas
sociales en una Fundación que sea dirigida por las instituciones
comunitarias registradas más representativas, con auditorias
del Tribunal de cuentas y externas.
A su vez, es imperioso coordinar el trabajo del CPC, la escuela, los
comedores, la parroquia, los clubes, centros vecinales, las ongs,
la policía y las demás instituciones que trabajan en
la zona para que la acción de "inclusión social" sea
integral y responda a un plan.
Ciertas zonas marginadas de la ciudad exigen legalizar la situación
de los vecinos que allí viven, brindando las condiciones básicas
para que el barrio sea integrado a la ciudad.
Salud es un capítulo especial, sobre todo porque fuimos
sometidos a la demagogia de la promesa de una "Córdoba:
24 horas". A esta altura hay que garantizar la atención
básica y la prevención desde los dispensarios. Con un
horario normal, pero que funcione. Los casos complejos deberán
ser trasladados a los hospitales.
En todos los casos el eje de las políticas sociales debe estar
dado por el fortalecimiento del vínculo familiar y los lazos
comunitarios, destruidos en ciertos sectores.

5. Que el gobierno
sea transparente.
En
Córdoba hay que garantizar de una buena vez cuentas claras, austeridad
y una democracia real, en un marco de absoluta emergencia.
- Hay
que discutir el nombramiento de acomodados políticos
en la municipalidad. El número en ciertas áreas burocráticas
es insostenible.
- Habrá
que terminar con todos los contratados políticos,
congelar los nombramientos, rediscutir ciertos privilegios laborales
e instrumentar el concurso público para los cargos que vayan
quedando vacantes y que sean verdaderamente esenciales para la comunidad.
- Respecto
del Concejo Deliberante, disminuyamos el número de concejales
y los empleados, así como sus sueldos. Que se elija un concejal
por zona de la ciudad y que no tenga que ser de un partido.
- ¿Es
una utopía pedir que las licitaciones y concursos se tramiten
por internet, para que todos los proveedores puedan acceder
con garantías de transparencia?
- Finalmente,
reformemos el Tribunal de cuentas para que se convierta en un
organismo técnico de control de la corrupción
y que los miembros ingresen por concurso.
- Y
promovamos que el Director de cada CPC sea elegido por los vecinos
del lugar, como el primer paso para una descentralización
total del municipio.
Indudablemente
no serán tiempos fáciles. Será necesario recibir
las cuentas de la actual gestión con beneficio de inventario.
Y habrá que llevar a los corruptos ante la justicia. Hoy por
hoy, son demasiados los grupos acostumbrados a "chuparle la sangre"
al municipio (y al país) y habrá que ponerlos en su
lugar, sin miramientos (caiga quien caiga). Gobernar con mano firme.
Porque la democracia -a esta altura- no se salva si no atacamos en
forma frontal a los "parásitos de la democracia"
(políticos, sindicalistas, y dirigentes mercenarios de diversos
sectores). Llegó la hora de jugarnos por lo que creemos.
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