|

|
-
Creemos en Argentina como proyecto de Nación, en el marco promisorio de la integración supranacional
de los países de Sudamérica, con quienes compartimos una historia
y un destino común. Nos duele que nuestro país haya perdido la
senda del desarrollo sustentable y hoy la mayoría de los argentinos
viva en condiciones no acordes a su dignidad. Creemos que es posible
construir una sociedad justa, en la cual una misma ley
alcance a todos por igual y garantice iguales oportunidades para
cada uno.
-
Creemos en los valores occidentales
de raiz judeo-cristiana
que han forjado nuestra idiosincrasia, nuestra organización constitucional
y nuestras instituciones. Promovemos la necesidad de preservarlos,
renovarlos y proyectarlos en nuestra sociedad y en las nuevas
generaciones, hacia el futuro, en un marco de tolerancia y de
interacción con las demás concepciones culturales. Propiciamos
un cambio de paradigmas ciudadanos, para generar el necesario
apego al cumplimiento de la ley y de la palabra empeñada, la actitud
cívica comprometida con los deberes públicos, el respeto por las
normas de conveniencia y el espíritu solidario.
-
Creemos y rescatamos el concepto de Bien
Común como fin de la política y del Estado. Rechazamos las
distorsiones producidas por el mal funcionamiento de las instituciones
políticas en nuestro sistema democrático y republicano y el impacto
perverso que han tenido las influencias de los intereses corporativos.
Resaltamos la necesidad de respetar sin condicionamientos cada
uno de los artículos de nuestra Constitución Nacional.
Creemos que los gobernantes deben estar al servicio de
la comunidad y sostener en sus actos públicos y privados una actitud ejemplar de honestidad y de austeridad
frente a los ciudadanos. La base de la transformación argentina
pasa por el ejemplo de las acciones concretas y la mayor responsabilidad
está en las personas que ocupan posiciones dirigenciales.
-
Creemos que el poder de transformación está en la comunidad
y que las decisiones políticas deben involucrar a los
ciudadanos en la medida en que sea posible en un sistema representativo.
La libre iniciativa privada, el respeto por la propiedad privada
y el principio de subsidiariedad son pilares de un desarrollo
genuino que respete la dignidad de las personas. Creemos en el
fortalecimiento de la Sociedad Civil como factor de estabilidad
y de sustentabilidad, frente a la crisis
de la política y las amenazas hegemónicas y totalitarias.
-
Creemos en la importancia de un Estado eficaz, que sea capaz de
desarrollar políticas de Estado y de integración al mundo, en
el marco de una visión moderna y estratégica. Propiciamos un especial
esmero por hacer más eficiente la tarea del Estado respecto de
sus funciones básicas: la seguridad, la educación, la salud, la
Justicia y las garantías de cumplimiento de la ley, con equilibrio
fiscal y una administración
inteligente de los recursos.
Defendemos el federalismo y rechazamos cualquier iniciativa
que avasalle la autonomía de las provincias. Creemos en el carácter
estratégico de la regionalización voluntaria del país y en la
descentralización del Estado y de las funciones de gobierno hacia
los municipios.
-
Creemos en la equidad social fundamentada en el destino común de los bienes
de la tierra y en el acceso a una verdadera igualdad de oportunidades para todos. Creemos que es posible superar
la pobreza y la desigual distribución de la riqueza, a través
de la educación y la promoción humana. Rechazamos el clientelismo
y las políticas populistas que mantienen sojuzgadas a los ciudadanos
que pretenden asistir. Creemos en la educación,
principio rector del desarrollo social, y en la necesidad
de garantizar la escuela pública y gratuita y la equidad en el
sistema educativo. Promovemos la construcción de una nueva relación
entre capital y trabajo acorde a las nuevas realidades de la economía
global. Alentamos la globalización de la solidaridad a nivel mundial.
-
Creemos en el hombre como ser único
y trascendente, principio y fin de toda estructura política,
social y económica, que debe ser protegido y respetado desde su
concepción y hasta su muerte. Creemos que la
familia, núcleo básico de la sociedad, debe ser
respetada y fortalecida como eje central de todas las políticas
sociales. Defendemos la importancia del desarrollo de marcos comunitarios
fuertes que permitan la realización plena de las personas en una
proyección moderna e integral del concepto de ciudadanía. Aspiramos
a una relación armónica del hombre con la naturaleza y alentamos
el desarrollo de políticas respetuosas del equilibrio ambiental.
-
Creemos que el desarrollo económico
de Argentina exige recuperar la confianza en las instituciones
del país y para ello será necesario garantizar el respeto por
el orden jurídico, el prestigio de las autoridades políticas sobre
la base de renovadas visiones sobre el país que queremos, capacidad
para plasmarlo en políticas de Estado, honestidad y eficacia en
la tarea de gestión de esas políticas y un horizonte claro de
inserción del país en los escenarios más competitivos del mundo.
Alentamos la inversión extranjera y la apertura de la economía
nacional a la competencia internacional como herramienta de desarrollo,
cuidando que nuestras propias empresas nacionales tengan las condiciones
para competir en esos escenarios.
|