
Un
shock
de Seguridad
La ciudad necesita un shock de seguridad y en este sentido la municipalidad
debe hacer algo en forma urgente. Es el primer nivel de gobierno y,
aunque el ordenamiento legal todavía no le haya asignado el
poder que debiera tener en esta materia, debe dar una respuesta inmediata
y convertir a la seguridad en una prioridad municipal.
Es necesario generar una fuerza de Seguridad
Municipal. Si seguimos esperando a que se resuelvan las falencias
de la Policía Provincial nuestros hijos (y nosotros) correremos
cada vez más peligros en nuestras calles
y en nuestros barrios.
Mientras se produce
la
reforma estructural de la policía provincial
que proponemos para la órbita provincial, PLG quiere
avanzar en una policía municipal
La idea es que esta fuerza sea un
complemento de la policía provincial para enfrentar el
corto plazo. Pero es saludable que trabaje con una relativa independencia
para que no se trasladen todos las falencias de esa institución.
Como horizonte, sin embargo, hay que discutir si la policía
provincial no debería contemplar una descentralización
hacia los municipios y crearse una Policía Municipal.
La propuesta no es "privatizar la seguridad".
La policía debe existir (como de hecho existe) y mejorar. Este
sistema sería para complementar la tarea de prevención
y lograr -en un corto plazo- una ciudad más segura para todos
los barrios, y no sólo para algunos.
Esta fuerza municipal -en un mediano
y largo plazo- podría trabajar en un control amplio e integral
de la ciudad y tener competencias en la prevención de alcoholemia
y drogadicción en la calle, guardia de parques y paseos, etc.
En el corto plazo, sin embargo, debe abocarse a la prevención
del delito de robo y hurto.
Se trata de una cuestión de justicia
social. Porque la seguridad en la ciudad, hoy, no puede ser sólo
patrimonio de los vecinos que paguen su seguridad privada. La vida
y la protección de los bienes en ciertas zonas críticas
debe ser garantizada por la municipalidad, si la provincia no lo hace.
¿De dónde salen los fondos? En
la municipalidad se
malgastan demasiados recursos en cuestiones que no son prioritarias.
Hay que ahorrar por un lado para asignar recursos por otro
a cuestiones como ésta, que son "de vida o muerte". Cuando
uno estudia en detalle el presupuesto municipal confirma que es posible.
Funciones de la
Guardia Municipal
Esta fuerza municipal -en un mediano
y largo plazo- cumplirá la función de un control amplio
e integral de la ciudad. Desde la prevención del delito de
robo y hurto hasta el control del cumplimiento de las ordenanzas.
- Prevención de robos.
- Prevención del alcoholismo
y la drogadicción en la calle
- Control integral de seguridad y orden
en los barrios.
- Guardia de espacios verdes.
- Regulación del tráfico,
Control de velocidad, Control de alcoholemia.
- Detección e informe a la Municipalidad
de problemas sin resolver en la vía pública
Es importante la calidad humana y técnica
de los contratados para que vigilen los barrios. Un agente en la calle
preparado y honesto que interactúe con la comunidad y se gane
el respeto de los vecinos, es un mensaje de cambio muy fuerte.
Ni de izquierda
ni de derecha
El delito no solo surge por la pobreza.
De hecho, los delincuentes en las barriadas pobres de la ciudad son
un ínfimo porcentaje en comparación con la gente honesta
y decente que quiere trabajar para conseguir su sostén de una
forma digna. Esa gente honesta sufre más que nadie en la ciudad
el delito de sus vecinos "delincuentes".
El mismo porcentaje se repite en todos
los barrios de Córdoba. Como contracara, inescrupulosos y delincuentes
dispuestos a incumplir las normas hay en todos los estratos sociales.
Unos roban billeteras y los otros roban evadiendo impuestos o realizando
quiebras fraudulentas.
La principal causa que potencia el delito
(y los delincuentes) es la impunidad. Si no hay castigos ejemplares,
el delito aumenta, aquí y en cualquier lugar del mundo.
Sin embargo, una acción firme
contra los delincuentes, no debe significa violentar las garantías
constitucionales ni los derechos humanos del delincuente perseguido
y apresado.
Debemos asegurarnos que nuestros agentes
tengan -también ellos- un respeto irrestricto por los límites
que marca la ley.
Si sólo nos quedáramos
con esta acción de corto plazo, estaríamos resultando
insensibles a la marginación que potencia las conductas disvaliosas.
Para ello la municipalidad cuenta con
tres herramientas de acción social importantes, además
de la acción inmediata de organizar una fuerza de seguridad
municipal para contrarestar el aumento de la delincuencia.
Ellas son:
- La educación formal, al menos
en las escuelas que dependen de la municipalidad
- La educación informal a través
de campañas masivas o segmentadas de concientización
sobre valores.
- la acción social directa sobre
grupos de riesgo como son los niños y los jóvenes.
El plan Jefes y Jefas de Hogar, que pasa por la municipalidad debe
pasar debe dejar de ser una simple "repartija" para convertirse
en una herramienta de transformación social.
Alentar
una nueva conciencia social.
De esta manera queda claro nuestro
objetivo último. Mientras aplicamos una política firme
en la lucha contra el delito, debemos trabajar en la concientización
generalizada en torno a un nuevo modelo de sociedad, en la que el
respeto por la ley y el orden público sea parte constitutiva
de nuestra idiosincrasia.
Somos conscientes, sin embargo, que la
transformación efectiva de nuestras conductas como ciudadanos
no estará dada sólo por el temor a la sanción
sino fundamentalmente con el desarrollo de una conciencia común
de compromiso con un proyecto comunitario de largo plazo.
El sentido de Nación y de comunidad,
la solidaridad con los vecinos, la sensación de ser parte de
un gobierno y de una sociedad que se preocupa por cada uno de los
ciudadanos y los respeta, ayudará en el largo plazo a forjar
una nueva conciencia social.