SENTIDO
COMUN.
Una visión sobre el transporte público de
la Ciudad de Córdoba
El
servicio de colectivos es una herramienta fundamental de Justicia
Social de la ciudad. Porque, para las personas marginadas que no tienen
otra opción y que viven -generalmente- en las afueras de la
ciudad, es la único medio accesible para movilizarse.
Los pasajeros sólo pedimos un
ómnibus en condiciones, que pare a horario, sin que suba el
boleto por "semejante solicitud". Estamos dispuestos incluso a caminar
unas cuadras, si supiéramos que las otras condiciones se cumplen.
Los estudios que hemos realizado indican
que eso es en un todo compatible con un sistema rentable -aún
en el contexto de la crisis económica actual- sin necesidad
de que la gestión sea asumida por el municipio (lo que supone
un foco de corrupción y de ineficiencia. Las pruebas están
a la vista con la experiencia del T.A.M.S.E.
Se necesita decisión política
para encarar la solución de fondo: hay que producir un corte
y terminar con el desvarío que supone seguir manteniendo la
TAMSE en la órbita estatal con el consiguiente gasto en nuevas
unidades (que pronto serán viejas) pagadas con el bolsillo
de todos los contribuyentes.
El municipio debe dejar de ser parte
como es hoy con la TAMSE y recuperar el sentido del árbito,
generando un nuevo marco regulatorio y llamando a licitacion sobre
la base de la ciudad dividida en tres corredores, con
tres empresas concesionarias similares entre si, en cuanto a situación
patrimonial, cantidad e unidades, personal afectado, etc. Hay empresas
que han trabajado con seriedad en Córdoba como son Coniferal
y Ciudad de Córdoba que deberían ser invitadas a participar
en el nuevo sistema.
Pensamos en un sistema de largo aliento,
donde las empresas continúen brindando el servicio -sin plazo-
mientras cumplan con el contrato y que inmediatamente caiga la concesión
cuando no lo cumplan. Esto alentará un compromiso más
perdurable por parte de las consecionarias y no la especulación
cada vez que los contratos comienzan a llegar a su fin.
El personal por ómnibus no puede
superar los 3,3 empleados por cada coche en servicio, garantizando
sus derechos de convenio y antigüedad, aunque modernizando las
cláusulas para posibilitar una optimización.
Cada empresa asumirá el riesgo
de sus inversiones y deberá prestar un eficiente servicio a
efectos de recuperar los pasajeros perdidos en los últimos
años.
La clave para la recuperación
del sistema de transporte público pasa por recuperar la legalidad
y el equilibrio. Para ello hay que intensificar los controles sobre
los transportes irregulares (ómnibus truchos, Trafics, Remises
y autos particulares) a fin de erradicar el transporte irregular,
prohibir y controlar la acción de los cospeleros y sostener
los pasajeros del sistema.
La prioridad del sistema de transporte
debe ser fortalecer el sistema de ómnibus en primer lugar,
porque es lo más conveniente para el desarrollo de la ciudad.
No podemos renunciar a lograr que la mayor parte de la población
se decida a dejar sus autos particulares y movilizarse a través
del sistema público, una vez que el sistema recupere su regularidad
y un nivel aceptable de servicio.
En segundo lugar de prioridad se encuentra
el sistema de taxis y por último el de remises, que debe ser
sometido a una regulación muy estricta para que no supongan
una competencia a los otros dos. El remis debe convertirse en un servicio
de calidad, que es contratado por teléfono y que tiene un costo
superior al taxi que circula por la calle. Terminemos con las distorsiones
que produce el funcionamiento irrestricto de los remises.
Por último, queremos confirmar
que -aunque parezca mentira- hoy se podría lograr una baja
del boleto en lugar de una suba si se lograra una concertación
con todos los actores para la reducción de los actuales costos,
ya sea por cargas impositivas, intermediación, convenio colectivo,
compras a gran escala, etc. o subsidios (pero transparentes y regulados,
no como ahora) por parte del poder concedente, es decir la Municipalidad.