La clave:
forjar el carácter de los futuros líderes

El mismo espíritu que animaba la tarea de Civilitas hoy se transmite a un movimiento político como es Primero la Gente

En el servicio a la cosa pública necesitamos líderes.

Pueden venir desde el mundo de lo intelectual, desde lo social, o desde lo privado (el mundo de las empresas). Pero ni sus conocimientos, ni su touch con lo que sucede en la base, ni su know how empresario lo convierten en un líder. Porque el líder lo es por su carácter. La legitimidad en las democracias a veces -muchas veces- la logran los demagogos pero la autoridad sólo la tienen las personas que logran forjar un carácter de líder.

CIVILITAS en su momento y ahora PRIMERO LA GENTE trata de formar una nueva generación de líderes para que sirvan al bien común. ¿Cuál es la formación que buscamos? Algunos se embarcan en proyectos enciclopédicos, muchos cursos, muchos aportes técnicos, pero a poco de andar se enfrentan al problema de fondo: en Córdoba (en Argentina también, y en el mundo) tres grandes vicios neutralizan la potencialidad pública de muchos hombres que podrían ser decisivos para un cambio de fondo en toda la región.

La ambición de poder, la soberbia de saber, y la pedantería de tener.

Ambición pura, sin ideales, sin un norte, buscando el poder como un fin en sí mismo; hay jóvenes dirigentes que -al no tener modelos- creen que la carrera por el poder es sólo eso. Los técnicos y los que se perfilan como intelectuales pecan de soberbia. Subestiman a los que toman decisiones, subestiman a la gente, subestiman a la realidad. ¿Por qué no hacen lo que nosotros decimos que debe hacerse siendo que es tan obvio?. Por último los que corren primero en el mundo de los negocios y las empresas comienzan a sentir el poder del dinero, y creen que todo es cuestión de comprar, de presionar, de hacer lobby. Se vuelven pedantes.

El bien común necesita de estos jóvenes, pero los necesita forjados en la prudencia, en la humildad, forjados -por decirlo de alguna manera- al calor del fuego sagrado que otorga a los líderes esa visión del conjunto, inspirada -tal vez- por cierta intuición de lo que es la trascendencia.

Con fuego sagrado en el corazón -con ese carácter- el líder sabe cuando debe transigir y cuando plantarse. Cuando apurar el paso y cuando esperar. La realidad le quema los pies -la quiere transformar- pero no le quema el cerebro. Sabe que la realidad tiene sus tiempos.

Para forjar el carácter del líder, tanto en CIVILITAS como en PRIMERO LA GENTE hemos establecido tres pilares: método del caso, para forjar la prudencia, formación multidisciplinaria, con énfasis sobre las visiones de conjunto por sobre las visiones excesivamente particularizadas. Y por último, gran interacción con la realidad, sobre todo social; con los que sufren y los que dependen -en vida y muerte- de las decisiones de los poderosos. La razón es simple "no hay nada en el intelecto que no haya pasado por los sentidos".


Por Sebastián García Díaz
Director de Primero la Gente
Miembro Fundador de Civilitas.