Desarrollo Urbano y Social

 

EXPERIENCIA ROSARIO

La experiencia Rosario, que ha sido reconocida por el PNUD, es el resultado de un entendimiento, de una relación armónica entre el gobierno y la sociedad civil. Toda una lección para Córdoba y en particular para Luis Juez.

Por Arq. Paula M. Allub
Secretaría de Desarrollo Social de Primero la Gente

Las ciudades representan la fuente más importante de acumulación de capital y proveen sustento a las actividades económicas más dinámicas e innovadoras. A la vez, las ciudades concentran los mayores problemas que enfrenta hoy la civilización

Nos encontramos ante un nuevo escenario en el que la ciudad y la dimensión local han pasado a un primer plano. En el mundo urbanizado, las ciudades son parte central tanto del problema como de la solución.

En una realidad más abierta y más dinámica, que se modifica aceleradamente, la ciudad no puede conformarse únicamente con garantizar el funcionamiento cotidiano: la ciudad ha de plantearse enfrentar el futuro.

La diversidad de intereses que es necesario reflejar en un proyecto colectivo de ciudad y la participación amplia y variada de personas, grupos, instituciones, empresas, asociaciones y organizaciones de todo tipo.

Rosario

Después de recibir, hace un año y medio, el premio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por haber sido una ciudad modelo para América latina (entre 237 urbes de la región) durante la última década, Rosario fue  la sede de la Feria de la Gobernabilidad. Entre el 29 de marzo y el 1º de abril pasados, grandes personalidades de la cultura y funcionarios latinoamericanos se dieron cita en la ciudad, que salió a mostrar sus experiencias y logros en políticas públicas y desarrollo, pero también se debieron discutir sus asignaturas pendientes. Esta es la tercera edición de la feria, que antes se hizo en Bogotá (Colombia, 2003) y Guayaquil (Ecuador, 2004), siempre a propuesta del PNUD.

La manera de hacer las cosas y las cosas hechas en Rosario forman un conjunto que tiene identidad y coherencia. Ese conjunto incluye valores, una visión del futuro, estrategias, proyectos y acciones  que caracterizan la experiencia Rosario. Las políticas promovidas por el gobierno es construir una experiencia sustentada en la solidaridad, el trabajo y la integración social en un entorno democrático y participativo.

Hay tres conceptos: participación, solidaridad  y desarrollo. Participación entendida como compromiso individual de los ciudadanos con la construcción de un destino común, solidaridad expresada en la voluntad de que ese destino nos incluya a todos y desarrollo como idea de progreso, de crecimiento, de avance, como expresión de confianza en las propias fuerzas y de esperanza en el futuro.

Los tres ejes centrales: la construcción de un Estado participativo y descentralizado (por ejemplo, a partir del Presupuesto Participativo y el Plan de Descentralización y Modernización Municipal), el mejoramiento del hábitat (con énfasis en los emprendimientos productivos y la recuperación de la costa) y la especial atención que reciben la niñez (Centros Crecer, la Ciudad de los Niños y el tríptico de la Isla de los Inventos, la Granja de la Infancia y el Jardín de los Niños) y la salud pública (con la red de servicios sanitarios, el Promusida y el Programa de Salud Integral de la Mujer). La participación de la sociedad civil a través, por ejemplo, de sus organizaciones no gubernamentales (ONG) fue otro de los temas fundamentales.

Se realizaron determinados recorridos para conocer aquellos programas o proyectos por los que Rosario recibió el premio del PNUD: los circuitos de la descentralización (por los centros de distrito), de la salud pública y de la niñez.

El objetivo de la Feria de la Gobernabilidad Experiencia Rosario debió no solo exhibir logros sino también debió abrirse a debates sobre lo que ya se hizo y lo que está pendiente.

  • A nivel urbano: Rosario ha privilegiado la cantidad y calidad de sus espacios públicos, siendo su proyecto emblemático la recuperación de la Costa e Islas sobre el río Paraná, que ha potenciado el espacio ribereño como bien común, patrimonio urbano a preservar y territorio de todos a través de una nueva relación de la gente con su río.

  • A nivel habitacional: El hábitat barrial se desarrolla asimismo a través de la generación de emprendimientos productivos, que contribuyen a la superación de la pobreza mediante el trabajo solidario, tales como la Agricultura Urbana.

  • A nivel social: La ciudad de Rosario ha trabajado activamente en la promoción de los derechos de los niños. Los Centros Crecer, destinados a la atención integral de chicos entre dos y cinco años, incluyen a todo el grupo familiar y su entorno. Ciudad de los Niños se asume a los chicos como parámetro de valoración y transformación. Pensar la ciudad a la medida de los niños ha permitido desarrollar tres originales espacios lúdicos y de convivencia como la Granja de la Infancia, el Jardín de los Niños y la Isla de los Inventos.

  • A nivel salud: experiencia en Promoción de la Salud, en acciones tales como el Programa Municipal de Sida y el Programa Salud Integral de la Mujer, orientado a la atención integral de la población femenina.

Actitudes para imitar


Como habitante del "interior" de la República Argentina percibí ese sentimiento de discriminación que promueve la Ciudad de Buenos Aires a las ciudades importantes y capaces del resto del país. Sentí que si un ciudadano no vive en dicha urbe es tratado de inferior, menos capaz o inclusive inculto. Demostrado principalmente en la ausencia de autoridades Nacionales y en la no existencia de los medios masivos de comunicación porteños, pretendidamente autodenominados “nacionales”. 

Creo que lo principal para un cambio sano es acrecentar el poder federal para contrarestar la fagocitante presencia de Buenos Aires en nuestro país. Ciudades como Rosario o Córdoba no deben ser relegadas a la participación a nivel nacional, ni escondernos bajo la alfombra  ante las inversiones y eventos internacionales. Debemos unirnos y apoyar este proyecto, felicitar su gestión pero a la vez ser críticos y realistas también de admitir sus falencias. Es un paso pero no nos quedemos solo en los laureles.

La experiencia Rosario no se deberá tomar como una receta, ni un modelo acabado, ni una experiencia repetible o trasladable a otras realidades. Cada ciudad tiene que reaccionar ante los cambios del contexto desde su propio punto de partida y de acuerdo a la iniciativa de los actores locales. 

El intendente de la ciudad de Rosario, que tan bien sabe defender sus derechos, no se le ocurriría plantear un escenario confrontativo con su realidad inmediata, como ocurre en Córdoba. La experiencia de Rosario nos indica que inclusive con diferencias políticas, se construye responsablemente de gestión a gestión, porque una ciudad es de todos  los actores que en ella residen y no un botín del dirigente o partido de turno.

Los intendentes responsables son los primeros articuladores del todo social de su ciudad, no excluyendo ni enfrentando a sectores o grupos miembros de esa comunidad, en aras de subjetivos intereseses de sobre vivencia o consolidación política. En este caso y por las tristes experiencias vividas en los últimos años en nuestra ciudad Capital, me refiero a todos los involucrados en esta asfixiante realidad política que a los ciudadanos nos toca padecer.