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Documento Partidario
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EL INTENDENTE QUE TENEMOS.
Ese es el verdadero cambio que la gente espera de la política: dirigentes que tengan visión y que estén preparados para tomar medidas estructurales en los primeros meses de su gestión. No es ansiedad. Simplemente la experiencia indica que, al ser medidas que afectan intereses corporativos fuertes, producen un desgaste político difícil de soportar cuando transcurre el mandato. La premisa es particularmente adecuada a la realidad de Córdoba. Aquí los problemas -en la mayoría de los casos- tienen un trasfondo político y exigen, antes que cualquier solución técnica, una firme voluntad de no ceder frente a corporaciones, como por ejemplo los sindicatos del SUOEM, la UTA o la FETAP así como lobbyes políticos y económicos de diversa índole. El nuevo gobierno municipal está frustando las expectativas. En el momento en que Córdoba necesitaba un administrador decidido y eficiente, que sacara a la ciudad del colapso ocasionado por la gestión Kammerath, Luis Juez se ha mostrado hasta aquí, como un hombre verborrágico y cambiante, sin mayor experiencia de gestión, ni un equipo de funcionarios idóneos y fundamentalmente sin un plan de acción. La mayoría de las acciones que se han llevado adelante generan confusión, incertidumbre, muestran improvisación en un grado superlativo y extienden la sensación de que nada cambia sustancialmente con respecto al desastre de la gestión anterior, salvo por las actitudes declamadas y escenificadas (como la difusión de los celulares de los funcionarios o en su momento la presentación del informe de CIGEKA) que sólo sirven para la foto. El sólo hecho de que un intendente proponga "bache cero" y ahora asuma que está muy lejos de poder cumplir, que saque ómnibus italianos a la calle y a los pocos días sean "incautados", que apoye el traslado del Concejo Deliberante, pero al poco tiempo cambie de opinión y endilgue la responsabilidad a su vice intendente, que -en el caso del renunciado secretario de transporte- primero lo reconozca como uno de sus hombres de mayor confianza y luego lo descarte como "fusible" ante el cambio de estrategia (suba del cospel), que una y otra vez sus propios concejales se nieguen a apoyar sus iniciativas por considerarlas contradictorias, que haga declaraciones sobre la comunidad boliviana más propias de un hincha fanático que de un intendente... todas son señales contradictorias de un gobierno que aún no define su propio rumbo. La pelea que llevan adelante Juez y De la Sota suma desconcierto a este escenario ya de por sí desconcertante para los cordobeses. Es de esperar que estos dos gobernantes muestren grandeza, y no sujeten las Políticas de Estado a sus estrategias electoralistas. A esta altura los vecinos de la ciudad comenzamos a preguntarnos si la demora en tomar las decisiones se debe a inoperancia o en verdad hemos elegido un intendente sin la voluntad suficente para tomar las decisiones necesarias, caiga quien caiga, cueste lo que cueste. Si será un aliado de la gente -como pareció insinuar en su campaña- o, por el contrario, no deja de ser un políltico más, con todas las mañas y los vicios de la vieja política, dispuesto a arreglar con los intereses corporativos para evitar "noticias negativas" en las tapas de los diarios. A cinco meses de la asunción, estas incógnitas nos preocupan como ciudadadanos y nos ponen en situación de alerta. Su promesa de campaña. ¿SE ACABO EL CHOREO?
Día a día escuchamos al nuevo intendente y a sus funcionarios quejarse por la "herencia recibida" y presumimos -porque nosotros mismos sufrimos los efectos catastróficos de esa herencia- que ha de ser pesada. Pero, a cinco meses de la asunción, todavía no hemos recibido un balance real de lo que esa herencia supone en recursos y deudas, en empleados, en obras y servicios pendientes. Sin embargo, nuestra mayor preocupación no es respecto del pasado, sino del futuro: ¿Quién va a controlar a Juez de aquí en adelante? ¿Quién nos garantiza a los cordobeses que no volveremos a tener una experiencia denigrante como la de Kammerath? En este sentido, se produce la mayor decepción. Porque Juez llegó al gobierno con su popular slogan: "se acabó el choreo" y con el antecedente de haberse posicionado como un destacado fiscal anticorrupción. Pero hasta ahora, con 5 meses de gestión,
no ha definido ninguna de las cuestiones estructurales que hace que
la transparencia pase de ser declamada a ser instrumentada. Incluso
su única acción ¿Cómo es posible que habiendo levantado con tanta fuerza la bandera de la transparencia y sabiendo ya varios meses antes que podría ganar la intendencia, Juez no haya preparado un conjunto de ordenanzas, resoluciones y acciones para que el cambio de tendencia fuera contundente? ¿O acaso la cuestión es que no tiene la voluntad de ponerlas en práctica sobre su propio gobierno? Nos gustaría dejar, a modo de ejemplo, 10 puntos básicos, en los que el nuevo intendente debería haber tomado definiciones, el mismo día que asumió su función. Sobre otros temas, pudimos darle un marge de tiempo. Pero en estos debería haber dado respuestas inmediatas. Los cordobeses -conscientes ya del intendente que tenemos y de los importante que son estos puntos- debemos garantizar que sean establecidos en forma perentoria. Porque, además de las urgencias del transporte, de los dispensarios y de los baches, está la necesidad imperiosa de tener una municipalidad transparente y de reglas claras.
Debería regularse la figura de un fiscal anticorrupción con verdaderos poderes de control, elegido por la oposición, sobre la base de postulaciones hechas por la Sociedad Civil a través de un mecanismo transparente. La única garantía de que esto no sea una nueva "puesta en escena" es otorgarle estabilidad que impida su remoción caprichosa. De aquí en adelante ¿cómo será el sistema de nombramiento de los secretarios, directores y subdirectores de la nueva gestión? Si cambiamos amigos de uno, por amigos de otro, y los nuevos traen a su vez a sus amigos como contratados políticos, y todos ellos sin ninguna idoneidad comprobada, en verdad nada habrá cambiado. Hoy se presume que la planta política va en aumento, en forma considerable, pero nadie puede acceder a esa información en forma simple. Respecto a los empleados de planta permanente: ¿No deberíamos tener ya un régimen claro de concursos públicos para los eventuales nuevos nombramientos? Es evidente que, hasta que la municipalidad equilibre sus cuentas hay que garantizar que se congelarán las vacantes salvo en funciones muy sensibles y que los que se nombren ingresarán por concurso abierto que garantice igualdad de condiciones. Sin embargo ¿Qué ha cambiado hasta ahora con el nuevo gobierno? Y si se planea un cambio ¿no deberíamos saber ya los cordobeses cómo será el sistema de concursos y licitaciones de la nueva gestión? Hay que asegurarse que todos los proveedores puedan participar, informándose y presentando sus propuestas a través de internet, con posibilidades de control para evitar "favores a amigos". Sin embargo hasta ahora, lo único que sabemos es que el funcionario responsable es el hermano del Intendente, Daniel Juez, sin mayores antecedentes en el cumplimiento de estas funciones. Y no es bueno para las instituciones republicanas que un área tan sensible, por las distorsiones que produce el manejo político de esos fondos, sea gestionada por un familiar tan cercano por muy honestos que se presenten. ¿Qué garantía podemos tener -salvo la palabra de Juez- que su hermano no utilizará los recursos públicos para armar la estructura territorial de lealtades para su "Partido Nuevo"? La propuesta de campaña de Primero la Gente fue concentrar los fondos sociales en una institución, cuyo directorio tenga una representación mayoritaria de las instituciones más prestigiosas de la comunidad y control del Tribunal de Cuentas y de auditorías independientes. La tarea de rendición de cuentas no sólo es un desafío para el propio Juez. También para el SUOEM, que hoy maneja el "poder" acumulado de los que tienen "contraseñas" y vericuetos en el vetusto sistema informático que actualmente maneja la municipalidad. Debemos instrumentar una reforma profunda de organismos de control como éste, para que los vocales sean elegidos por concurso y permanezcan en el cargo mientras dure su buena conducta, aplicándose un mecanismo de remoción a través de la figura del Jury. Los cordobeses debemos asegurarnos que, antes de la próximas elecciones municipales -y cuanto antes mejor, así se puede concientizar a la población de las reformas hechas- se elimine la mayoría automática para el partido que gana las elecciones. Pero esa reforma no es suficiente. En verdad debemos avanzar en la eliminación total de las listas sábanas en ambos sentidos:
En forma paralela, ya deberíamos haber escuchado, a 5 meses de haber asumido, noticias sobre modernización del Concejo, utilización de los sistemas electrónicos y de internet para que los vecinos podamos participar y controlar a nuestros representantes, y ver cómo votan en cada oportunidad. De hecho, es notable que, frente al reclamo de concejales con una visión más estratégica de los problemas de la ciudad, no haya concejales en los talleres que se están realizando del Plan Estratégico Córdoba. Sin embargo, tal vez el mayor déficit de este órgano que todavía no ha respondido a la sociedad con la más mínima señal de cambio, es la de no estar comprometido en una acción eficiente de ordenamiento de toda la normativa municipal para que sea accesible, perdure en el tiempo y garantice seguridad jurídica. Los actuales concejales, más que estar entusiasmados con generar nuevas ordenanzas, deberían estar aplicados a la tarea de lograr un ordenamiento simple para que todos los cordobeses podamos conocer a qué atenernos. La sesión del Concejo Deliberante donde se consumió todo el tiempo en el debate sobre la "abstención de Argentina en la votación de la ONU sobre los derechos humanos en Cuba" da muestras claras que no se están debatiendo con urgencia estos puntos críticos que los cordobeses reclamamos desde hace varios años. El bloque del Partido Nuevo tampoco ha demostrado un compromiso en la transformación del Concejo Deliberante. Prueba de ello es su inacción respecto a todos estos temas.
Sin embargo, a 5 meses de la asunción, advertimos que el PECba se desarrolla con un número de participantes acotado, sin mayor difusión, como si deliberadamente no hubiera interés en una participación masiva de los vecinos. Si se continúa gestionando así esta iniciativa, las conclusiones que se produzcan no tendrán mayor legitimidad que la de un reducido grupo de vecinos reunidos en torno a diversos tópicos. En algunas comisiones directamente serán conclusiones propias de las corporaciones interesadas en el tema, pero no tendremos garantías de que sean acordes al bien común. Respecto de los centros vecinales no ha habido ningún avance y en el caso de los CPC, todavía no tenemos noticias positivas, y sí -en cambio- hemos tenido numerosas noticias negativas como directores cuestionados por problemas con la justicia, actividades en los CPC que son ilícitas (como la emisión de un film "trucho" que compite con los cines de la ciudad) ¿Podremos elegir en un plazo breve a los directores de los CPC por votación? Es la solución para que el poder esté lo más cerca posible de los vecinos en aquellos temas que los afectan en forma directa. Y con descentralización el control es más directo. Además en un marco zonificado se pueden trabajar iniciativas como el presupuesto participativo. ¿Y cuánto va a pasar hasta que se convoquen a las juntas de participación vecinal, donde supuestamente se reunirán todas las fuerzas vivas que trabajan en la zona, para realizar una tarea en red? Es muy importante señalar que, tanto para la elección de los concejales por zona como para la de directivos de los CPC, deberían adecuarse y simplificarse las normas electorales provinciales en correlación con una revisión de las disposiciones establecidas en el Código Electoral Municipal , para permitir la conformación de fuerzas políticas zonales o locales que habiliten a vecinos legitimados por la comunidad a acceder a esas funciones, evitando la preeminencia de "punteros" y "caudillos" de estructuras partidarias ya conocidas, que desalienta la participación ciudadana en política, factor clave para la recuperación de las instituciones. Aspiramos, asimismo, a que en el marco de una reforma política seria y perdurable, se debata responsablemente acerca del monopolio otorgado por la Constitución Nacional a los partidos políticos en materia de representación. Respecto del presupuesto participativo, tememos que no se esté realizando con los recaudos de transparencia y eficiencia necesarios. Y no podemos confirmar ni desestimar nuestras dudas, por la falta de información concreta y detallada, más allá de los anuncios en la prensa. 10. Transparencia y Austeridad fiscal. Esta falta de canales efectivos para rendir cuentas -es inconcebible que todavía no se haya lanzado la página de internet del Municipio con los datos incorporados- es doblemente preocupante cuando los vecinos nos enteramos por los diarios de arreglos y compensaciones que van logrando del intendente, corporaciones como la UTA, la FETAP y el SUOEM. ¿Cuánto le está saliendo a los cordobeses el mantenimiento de la TAM como empresa pública? ¿Cuánto cuesta que los choferes de esa línea no hagan paro a cambio de ser reconocidas sus demandas? Conclusión LA OPORTUNIDAD LATENTE
Sin embargo, estamos convencidos que -más allá del eventual éxito o fracaso de Juez- volveríamos a cometer un error como ciudadanos si entregamos nuestro futuro en manos de un hombre, con la esperanza de que sea él, quien resuelva los problemas que nos aquejan. Y dejar que sólo el tiempo diga si hizo lo que hay que hacer, o si tendremos que asumir una nueva frustración. Ya nos pasó con Alfonsín, con Menem, con De la Rúa -la lista es tan larga- y corremos el riesgo de que nos pase con Kirchner y con de la Sota. Que no nos pase con Juez. Ya nos robaron los ahorros. Ya nos devaluaron los sueldos. Ya destruyeron la salud y la educación pública. Ya no puedo salir a la puerta de mi casa tranquilo. Ya no pasa el ómnibus. Y lo más preocupante: las oportunidades de crecer, de producir, de trabajar... se esfuman, por culpa de un país dirigido como ha sido dirigido. Seamos capaces de madurar y anteponer a las personas el peso de las instituciones que perduran en el tiempo, las decisiones estructurales que no tienen rédito pero son bases firmes sobre las cuáles se puede construir confianza y desarrollo. Luis Juez ha tenido la oportunidad de dar una señal en este sentido, desde el mismo día de su asunción. Pero todavía no la ha dado. Esperemos que reaccione. Y esperemos que los cordobeses también reaccionemos.
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