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Opinión
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DESPENALIZACIÓN
Por
Diego Barile.
Juventud de Primero la Gente Estas fueron las palabras exactas
con las cuales José Ramon Granero, titular del SEDRONAR[1], calificó
al plan propuesto por el Ministerio de Justicia. El debate sobre despenalizar la tenencia de
drogas para consumo personal ya se ha instalado en la sociedad, resultado
de las polémicas declaraciones del Ministro Aníbal Fernandez. Es muy importante destacar, que
lejos de discutir sobre las cuestiones legales de fondo (derecho de
privacidad y de terceros, entre otros.), que son reservadas para los
especialistas, el objetivo de este artículo es dejar en claro que
este plan representa otra obsenidad ideológica que el actual gobierno
de turno pretende cargar a la sociedad. Es muy importante destacar que
la idea que maneja el actual Ministro de Justicia muestra importantes
carencias conceptuales que
solo ayudarán a agudizar el problema del narcotráfico, convirtiendo
a la Argentina, “en un país libre para el tráfico y el consumo”[2]. Como resalta
J. R. Granero, el punto de vista ofrecido por Fernandez olvida o desconoce
algunas cuestiones de vital importancia. En primer lugar, existe abrumadora
evidencia (experiencia holandesa), que indica que una liberalización
del consumo, producirá inevitablemente su estimulación. Por lo tanto,
este proyecto es SOCIALMENTE INACEPTABLE y debe ser rechazada. En segundo lugar, la noción de
daño social, no se encuentra analizada por parte de los defensores
de la despenalización. O, a caso, no se manifiesta un daño a terceros
cuando se conduce bajo la influencia de estupefacientes?, la experiencia
del alcohol demuesta que si. Se
puede conducir adecuadamente, con lucidez y buenos reflejos, un vehículo,
luego de haber fumado marihuana o inhalado cocaína? Los especialistas
dicen que no. Además, el flamante Ministro y su comitiva, parece desconocer
las influencias de estas sustancias (además de paco y crack) en los
asesinatos que se producen diariamente, en las violaciones, en el
maltrato familiar, y sobre todo, en la reiteración y agravamiento
de tales hechos. Si esto no representa daño social, si estas no son
las víctimas directas de los narcotrafinacantes y de políticas pésimamente
definidas ¿Qué son entonces? Es evidente que este proyecto
no tiene en cuenta el enorme riesgo que representa el consumo de estupefacientes,
aunque sea en la intimidad de la persona. ¿Acaso los efectos de los
narcóticos se van a suspender cuando el individuo decida salir a manejar
a la calle? Además, no debemos olvidarnos de cuestiones como los altos
costos de salud que traería atender a los adictos, los accidentes
ocasionados por éstos, el ausentismo laboral y el aumento de la criminalidad. Cabe agregar, que un país no
puede despenalizar algo si no cuenta con una atención preparada. Debemos
entender que no se puede imitar experiencia del primer mundo, sin
tener en cuenta la realidad propia en la cual nos desevolvemos. Como
dijo una representante del grupo HAY UNA ESPERANZA: “ mientras los
chicos consuman, van a estar los monstruos que vendan”. La despenalización,
solo ayudaría a incrementar los ingresos de los vendedores y disminuirían
la fuente principal de investigación de la policía, es decir, los
consumidores. Creemos necesario que antes de
debatir estos temas, se deben sentar las bases apropiadas para tal
acción. El preciso hablar de educación y sobre todo de la familia,
dos de los factores claves para que el niño no se convierta en adicto.
La solución no comienza por el Estado, sino por el círculo íntimo
de la misma persona. El Estado solo debe crear las condiciones necesarias
para que este diálogo se realice. Asimismo, lo que debemos modificar
es la capacidad de policía del Estado, para que éste tenga un mayor
margen de maniobra para luchar contra este crimen organizado. En este
caso, no creemos que cortar el primer eslabón (el consumidor)
en la lucha contra el narcotráfico sea una medida acertada.
Se deben reformar y depurar las fuerzas de seguridad, realizar las
inversiones apropiadas y crear cuerpos de investigación ad hoc, formados
especialmente para enfrentar este flajelo. No seamos ingenuos, no dejemos que las absurdas políticas de los actuales gobernantes terminen de destrozar los valores básicos de toda sociedad. Es poco pedir que por lo menos antes de anunciar un plan de gobierno, se informen un poco sobre los aspectos involucrados? Debemos quedarnos tranquilos al ver como los actuales representantes del pueblo manosean descaradamente el artículo 19 de nuestra constitución para fundamentar su proyecto. Es hora de hacer saber nuestro descontento, defender nuestros derechos y luchar contra aquellos que atentan contra la sociedad misma. [1] Secretaría de Programación
para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico. [2] Frase extraida de una entrevista de
Crítica Digital a Martha Pelloni y la Agrupación Madres contra el
Paco”. |
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