Nuestra propuesta
ante la crisis del transporte
TRANSPORTE DE CORDOBA:
Rechacemos las propuestas superficiales.
Encaremos una solución de fondo.
1. El servicio de colectivos es una herramienta
fundamental de Justicia Social de la ciudad. Porque, para las
personas marginadas que no tienen otra opción y que viven -generalmente-
en las afueras de la ciudad, es la único medio accesible para
movilizarse.
2. Los pasajeros sólo pedimos
un ómnibus en condiciones, que pare a horario, sin que suba
el boleto por "semejante solicitud". Estamos dispuestos incluso a
caminar unas cuadras, si supiéramos que las otras condiciones
se cumplen.
3. Los estudios que hemos realizado indican
que eso es en un todo compatible con un sistema rentable -aún
en el contexto de la crisis económica actual- sin necesidad
de que la gestión sea asumida por el municipio (lo que supone
un foco de corrupción y de ineficiencia. Las pruebas están
a la vista con la experiencia del T.A.M.
4. La solución no pasa por
planteos "marketineros" fáciles de entender, pero absolutamente
superficiales y de corto plazo (como es, por ejemplo, la idea de legalizar
a los cospeleros). Se necesita decisión política para
encarar la solución de fondo: hay que producir un corte y terminar
con la mafia montada en torno al transporte. Premiar a las empresas
que han hecho las cosas bien y comenzar una nueva etapa con aquellas
concesiones que se han hecho mal. No sigamos pateando el problema
para más adelante.
5. En este momento se están cuidando
los derechos de 500 choferes, por la presión de la UTA.Y se
cuidaron los derechos de algunas empresas (no de otras) porque seguramente
realizaron sus aportes en la campaña del intendente. Pero nadie
cuida los derechos de un millón y medio de habitantes.
Y mucho menos de esa gran parte de la población que tiene en
el ómnibus el único medio de movilidad.
6. Nuestra propuesta es concentrar el
servicio en tres grandes corredores de tráfico, con tres empresas
concesionarias similares entre si, en cuanto a situación patrimonial,
cantidad e unidades, personal afectado, etc. Hay empresas que han
trabajado con seriedad en Córdoba como son Coniferal y Ciudad
de Córdoba que deberían ser invitadas a participar en
el nuevo sistema.
7. Pensamos en un sistema de largo
aliento, donde las empresas continúen brindando el servicio
-sin plazo- mientras cumplan con el contrato y que inmediatamente
caiga la concesión cuando no lo cumplan. Esto alentará
un compromiso más perdurable por parte de las consecionarias
y no la especulación cada vez que los contratos comienzan a
llegar a su fin.
8. El personal por ómnibus
no puede superar los 3,3 empleados por cada coche en servicio, garantizando
sus derechos de convenio y antigüedad, aunque modernizando las
cláusulas para posibilitar una optimización.
9. UTA debe asumir que las condiciones
actuales, marcan con claridad que al sistema le sobran aproximadamente
800 empleados. No se puede seguir manteniendo la fuente de trabajo
de un sistema que transportaba 19 millones de pasajeros mensuales
en 1993 con los 8.500.000 de hoy. Para esos trabajadores hay que pensar
salidas alternativas, pero no cargar al sistema con costos que afectan
el servicio.
10. Cada empresa asumirá el
riesgo de sus inversiones y deberá prestar un eficiente
servicio a efectos de recuperar los pasajeros perdidos en los últimos
años, aceptando el desafío de llegar a un piso de aproximadamente
12.000.000 de pasajeros transportados mensuales que harían
sustentable el sistema.
El sistema de transporte público
necesita recuperar la legalidad y el equilibrio. Para ello hay que
intensificar los controles sobre los transportes irregulares (ómnibus
truchos, Trafics, Remises y autos particulares) a fin de erradicar
el transporte irregular, prohibir y controlar la acción de
los cospeleros y sostener los pasajeros del sistema.
La prioridad del sistema de transporte
debe ser fortalecer el sistema de ómnibus en primer lugar,
porque es lo más conveniente para el desarrollo de la ciudad.
No podemos renunciar a lograr que la mayor parte de la población
se decida a dejar sus autos particulares y movilizarse a través
del sistema público, una vez que el sistema recupere su regularidad
y un nivel aceptable de servicio.
En segundo lugar de prioridad se encuentra
el sistema de taxis y por último el de remises, que debe ser
sometido a una regulación muy estricta para que no supongan
una competencia a los otros dos. El remis debe convertirse en un servicio
de calidad, que es contratado por teléfono y que tiene un costo
superior al taxi que circula por la calle. Terminemos con las distorsiones
que produce el funcionamiento irrestricto de los remises.
Por último, queremos confirmar
que -aunque parezca mentira- hoy se podría lograr una baja
del boleto en lugar de una suba si se lograra una concertación
con todos los actores para la reducción de los actuales costos,
ya sea por cargas impositivas, intermediación, convenio colectivo,
compras a gran escala, etc. o subsidios (pero transparentes y regulados,
no como ahora) por parte del poder concedente, es decir la Municipalidad.