La visión de la ciudad


Córdoba:
ciudad de oportunidades.

Lo primero que debe hacer un equipo de gobierno al entrar en un municipio es fijar con pocas palabras, claras, contundentes, fácilmente entendibles, lo que comúnmente se llama "la visión". Los cordobeses hoy no la tenemos. Sí una lista con necesidades increíblemente básicas, pero no una visión de futuro que aglutine. ¿Cuál es ese horizonte que unirá al equipo de Juez, a los empleados municipales y a los vecinos en torno a un proyecto común?

Esta es la propuesta: hagamos de Córdoba, una ciudad de oportunidades. Y pongamos todo al servicio de este propósito. Volvamos a crecer. Basta de pelearnos por las "migajas". Nos concentremos en producir una reactivación de los sectores económicos que multiplican la demanda de trabajo y los proyectos de inversión. Generemos riqueza. Nos convirtamos en la "meca" del desarrollo, la atracción de los emprendedores, el punto de referencia de los que buscan oportunidades. Por supuesto: nos aseguremos que la distribución sea equitativa.

Argentina no genera confianza, lo sé. Pero, esperando que lo haga, se nos va la vida. A esta altura, el 30 % de la ciudad recibe algún tipo de ayuda asistencial. Son 60.000 mil familias y más de 300.000 personas. ¿Cuánto puede resistir este "modelo"?

Si nos lo proponemos, Córdoba puede convertirse en un centro turístico internacional así como en un centro universitario de excelencia a nivel sudamericano. Podemos ser el nodo logístico del Mercosur, perfilarnos como centro médico de alta complejidad, centro de investigación y desarrollo agroalimentario, aeronáutico y espacial, metalmecánico, tecnológico, foro multicultural y religioso, centro Financiero, comercial y de valores, sede de los Tribunales y de otras instituciones supranacionales. Sólo depende de nosotros.

Barcelona es un modelo a seguir. En 1989 se encolumnaron detrás de un proyecto de desarrollo. Y en 10 años pasaron de ser "la segunda ciudad del país" -¿suena familiar?- a ser el motor económico de España. ¿Cómo lo hicieron? De varias maneras. Una de sus principales estrategias fue, por ejemplo, una apuesta muy fuerte al turismo.

En nuestro caso ¿Podríamos convertir a Córdoba en una potencia turística, a nivel nacional e internacional? En estos días hay turismo en nuestras calles, pero bajo ningún aspecto ha sido proyectado como uno de los pilares de la reactivación y el crecimiento. La "industria sin humo" podría motorizar a todos los niveles y generar un efecto cascada que beneficie a hoteleros, comerciantes, constructores, transportistas, artesanos, artistas...

Formulemos un plan con cuatro objetivos tan simples como el que plantearon los catalanes: 1) que cada año visiten más personas nuestra ciudad; 2) que cada año duerman más turistas y cada vez más noches; 3) que cada año coman más personas en nuestra propuesta gastronómica; 4) y que cada año compren más personas en nuestros comercios, tiendas y shoppings.

Salgamos a buscar a los turistas en todos los mercados, con paquetes y ofertas diferenciadas: el turismo interprovincial, con un calendario ambicioso de actividades que los motive a venir todo el año; el mercado turístico de mayor poder adquisitivo con propuestas exclusivas; el turismo sudamericano -Chile, Uruguay, Brasil, Perú- y un énfasis muy particular en la conquista del turismo internacional.

Vamos a tener que potenciar ese misterio, esa particularidad, que hace que un turista internacional cruce los mares para visitarnos. Necesitamos crear una "marca registrada", como han hecho las grandes ciudades del mundo. ¿Qué tenemos para ofrecer? Mucho más que una docena de iglesias y edificios referenciales (Cabildo, Monserrat, etc). El turista de hoy quiere conocer la idiosincrasia del lugar y ver las cosas en contexto; visita ocasiones especiales, valora los eventos que no existen en su lugar de origen. Busca vivir momentos únicos. A la vez quiere sentirse seguro, comer bien, y saber que no tendrá problemas.

En nuestro caso podemos ofrecer condiciones naturales óptimas (nuetras queridas sierras), el legado jesuita y colonial, 170.000 estudiantes universitarios, una sociedad multicultural con presencia de diversas religiones que se respetan, interactúan entre sí y son capaces de trabajar tras objetivos comunes (el Foro Interreligioso por la Paz es una prueba). Somos la histórica alternativa al centralismo porteño, cuna de revueltas populares, centro geográfico para organizar una visita a todos los puntos del país, buenos restaurantes, humor, festivales...

También hay cosas que están allí, esperando ser explotadas: las márgenes del Río Suquía y el río mismo, incluso la Cárcel de Barrio Güemes!! o las villas de la ciudad (para demostrar que a la hora de presentar una propuesta turística hay que se creativos!!) Podemos hacer un evento internacional distintivo, como en otras ciudades son los Festivales Internacionales de Cine o una maratón, o una "corrida de toros".

Estoy hablando de una ciudad entera pensada para el turismo. Con espacios públicos que se llenen de significados y de vivencias. En ese marco, hay que repensar el plan de prioridades a nivel de infraestructura, servicios, el polémico "Centro de Convenciones", el destino de los créditos del BID, el propio plan estratégico que hoy pareciera como sin rumbo y el gran desafío: forjar una cultura ciudadana donde "lo primero es el turista".

¿Seremos capaces de trabajar juntos el sector público y el sector privado en torno a una visión así de ambiciosa? Manos a la obra.

Sebastián García Díaz
Presidente de Primero la Gente