El sistema por circunscripción:
la reforma decisiva.
Para no correr el riesgo
de la hegemonía de un partido en la Legislatura o el Concejo,
hay que facilitar que los vecinos de la circunscripción puedan
organizarse fácilmente como partido político y presentar
candidatos de la zona.
No importa qué intenciones políticas
haya detrás de esta anuncio de Reforma de la Constitución
Provincial. Puede ser una oportunidad histórica de corregir
los gruesos errores sancionados en 1987 y que no fueron corregidos
en la última oportunidad.
Hasta ahora todos los cambios propuestos
y sancionados al sistema de listas sábanas han sido "cosméticos".
Un cambiar para que nada cambie. Los defensores de sistemas como el
de preferencia, no hacen más que garantizar el status quo,
porque nadie prefiere -o tacha- cuando ni siquiera conoce al candidato.
Y en la mayoría de los casos, la gente sólo conoce al
primero y a los otros no.
La forma de devolver legitimidad a los
órganos deliberativos es que, en sus bancas, se sienten vecinos
prestigiosos, convocantes o influyentes que sean líderes de
su barrio, de su pueblo o de su ciudad.
Y para eso la gente quiere votar un representante,
ese dirigente que conoce y que respeta, no a una interminable lista.
Cuando gana, el votante tiene la oportunidad de ir a golpear su puerta.
Y al final de su mandato, deberá volver a la zona si quiere
ser reelegido o escalar a otra posición legislativa y eso genera
responsabilidad directa frente a sus electores. Además las
competencias uninominales generan una tensión similar a las
elecciones ejecutivas.
Además el espacio delimitado equipara
a los candidatos: uno podrá tener mucho dinero para campas
mediáticas, pero el otro, aunque sin recursos, puede recorrer
caminando la zona, casa por casa y conversar directamente con la gente.
Los ciudadanos, sin embargo, debemos
tomar dos recaudo importantes frente a la próxima reforma.
En primer lugar que sea garantizada la demarcación de las circunscripciones
a través de un mecanismo imparcial, con participación
de la sociedad civil y respetando las divisiones naturales que tiene
el territorio y la ciudad. Pero lo más importante: debemos
exigir que los requisitos para conformar un partido político
de circunscripción sean mínimos, para que los vecinos
puedan candidatear a personalidades destacadas de la zona, que -en
general- no están dispuestos a pasar por la amansadora de las
internas de los partidos políticos tradicionales.
Es posible que, aún con estos
recaudos, en las primeras elecciones gane un partido la mayoría
de las bancas. Pero la gente advertirá en un tiempo breve,
que puede votar a ese que conoce y que respeta -aunque sea de un partido
chico o de circunscripción- y no al otro que tiene el sello
del partido grande, pero ningún mérito. Incluso es posible
que finalmente nos acostumbremos a votar para legislador al candidato
que resulta independiente al gobierno. Así nos aseguramos un
buen control.
Los cordobeses debemos reclamar que esta
reforma se realice y que no se degenere en las transacciones propias
de la partidocracia.
Sebastián García Díaz
Presidente de Primero la Gente